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jueves, 30 de enero de 2014

:D!


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Fortress

A long time ago there was an enchanted sentient fort known as the castle of Alexandria, which was mostly invisible to the naked eye, unless the castle itself wanted to be seen. Lore stated it held an enormous treasure, and  having been given a conscience meant it had trouble with tresspasers, since there were a lot of people who only wanted to claim the riches to their own, even if it meant destroying the whole building in the process.

As years went by the castle had grown increasingly aware of its own wealth, so it did its best to keep it guarded. There was even a ferocious dog guarding the property from previous wanderers who tried to steal its wealth on repeated occasions.

This dog was very fierce and loyal to its own master, only letting inside those who Alexandria allowed entry, and at the same time keeping away every person who proved was not worthy of admission.

And yet, only a few knew that there was apparently another way to get inside the fortress. There's a little door on the side of the castle, which was not guarded. It was said that those who were truly interested in the castle could enter it at anytime. But any who wanted to get in through there had to prove themselves by doing something they've never done before, otherwise this little door would be invisible to them as well. Words would not do, only actions. This was also the only way burglars could redeem themselves.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Sweet sex. Obscene love.

Our eyes meet in the most mundane circumstances. Everything we eat, drink and do can be turned into the most delightful sex game. We get inmediately aroused. She's a waterfall, longing for me. I look at her, slowly undressing her, unveiling her shape. I get goosebumps. She blushes. My fingers run her soft skin. Hearts start pounding. Heat fills the room. Windows mist up. Making love like a couple. Fucking like animals. Innocence blends with beast-like impulses. She soakes me with her passion and doesn't stop. We don't want it to end. Slow. Fast. Hard. Soft. Mixed laughs. Matched desiring looks. Sweat drawing abstract paintings between our chests. She whispers. Hours fly by. I loose myself inside her. We know what we're capable of, and chase it like a predator chases its prey. My pillow, my clothes ("her pj's") always have her scent, granting me a somewhat strange but sweet peace of mind whenever we're not spending our nights together. I'm spellbound. I get high on that feeling. She's worth everything. Every effort we make in our relationship is mirrored by the rapture that beacons when we make love. For she's the only one who understands without ever needing anything but the same things I need.

martes, 27 de agosto de 2013

The best revenge

"Against the sociopath You’ve finally figured out what is wrong with an individual who has taken advantage of you, abused you, perhaps even assaulted you. Reading Lovefraud, you realize that he or she is a sociopath. Now, you’re an emotional wreck.  You’ve been profoundly betrayed. You’re justifiably angry. Plus, the sociopath has caused you real problems. Perhaps all your money is gone. Or you’re in a vicious child custody battle. You’ve lost your job, your savings or your home. You suffer from anxiety, depression or PTSD.  You feel so far down that you don’t even know which direction is up. You are outraged by the sociopath’s actions. You are further outraged that after this individual bulldozed through your life, he or she seems to be facing absolutely no consequences. The predator has simply moved on to a new target, leaving you in a heap of ashes. You want your life back. You want the sociopath to be accountable for the destruction he or she caused.  And you want to make sure he or she never does this to another human being. But the predator turns on the charm, or plays the victim, or convinces everyone that you are mentally unstable. No one seems to be able to help you. In fact, no one even understands what you’re talking about. It’s infuriating. If you were honest with yourself, you’d have to admit that you really want revenge. 'Living well is the best revenge'"

El texto no es mío, pero vaya manera de dar en el clavo...

domingo, 25 de agosto de 2013

Un mal trago y una garompa

Recuerdo haberla visto llegar. Estaba nervioso. Creí saber qué es lo que me iba a encontrar. Yo sonreía ante G, cada vez que la miraba, como sólo otras dos veces en mi vida había sonreído ante alguien antes (sin contar el presente). Cerca del fin del día, y a pesar de tener todas las probabilidades en contra, no me rendí, y pasó lo que esperaba.

Luego se sucedieron las visitas, las discusiones, las diferencias. Sentía que algo estaba mal, pero no podía determinar qué era. Sólo después de un buen tiempo de que las cosas se terminaron, y de haber experimentado lo que realmente significa que alguien se interese, se preocupe, se mueva por uno, empecé a conectar los cabos sueltos.

Ella sabía que me molestaba que me tratara de "pendejo", me ponía de mal humor que no me tratara en igualdad de condiciones, pero lo hacía constantemente, incluso en la intimidad. Era un puñal en el pecho. Un constante recordatorio de mi lugar en su mundo, por más que ella haya querido explicar que lo decía "con afecto". Me hacía sentir reducido, y no tuve reparos en remarcarlo varias veces sin resultado alguno.

En otras ocasiones, hablamos de valores. Me aseguré de dejar en claro que me manejo sin filtros. Ella opinaba exactamente lo contrario, que si querías a alguien tenías que ocultarle cosas, que mentir era lo mejor. Durante la noche en que tuvimos ese debate, ella prometió no hacer eso conmigo. Elegí creer, a pesar de que se me retorcía el estómago. Me sentí un idiota el día que me llegó un mensaje que no era para mí, que era para una persona que la buscaba constantemente con quien mantenía un trato a escondidas, por teléfono. Quise buscar explicaciones para mí mismo. "¿Porqué haría algo así? ¿Tan baja había quedado su autoestima con su pasado, que constantemente le daba 'calce' al tipo para sentirse mejor consigo misma, sentirse deseada? ¿No le alcanzaba con lo que yo la deseaba a ella?".

No me importaba si pasaba algo o no, que el tipo era un pirata bárbaro, me molestaba que hablara con alguien que claramente estaba mostrando sus intenciones. Siempre consideré eso como una falta de respeto. Si yo estaba con alguien, y me gustaba lo suficiente como para querer respetarla, se me hacía fácil e imprescindible cortarle la cara a toda mujer que se me tirara encima (a veces literalmente), yo quería estar con quien ya estaba y punto, si no lo entendían y respetaban, no era algo que yo estaba dispuesto a tolerar.

De la discusión que sobrevino al hecho, ella me dejó claro que sabía diferenciar algo serio de una calentura, que sabía que si yo me había esforzado/molestado tantas veces, que era porque ella entendía que para mí no era una joda lo que sentía por ella. Le conté el tiempo que había pasado desde la última vez en que había estado con una mujer. Constantemente me decía que no me creía, mucho menos después de haber compartido la intimidad. Me remarcaba que quería que yo hiciera lo que quisiera con cualquier otra persona que me interesara, y que quería lo mismo para ella. Una clase de "libertad" que no comparto por la obvia razón de no compartir lo de las calenturas. Quería creer, quería dar por sentado que ella me veía a mí de la misma manera en que yo la quería ver a ella.

Estaba tan desesperado por ver eso, que me nublaba la percepción. Sólo después de una pelea definitiva, pude sacar conclusiones, y así y todo tardé un par de meses hasta que directamente acepté las cosas. Pude ver en frío que el único momento en que nos veíamos, era cuando yo suscitaba el deseo en ella. Acepté el hecho de que ella nunca había ido a verme a mí. Recordé que el único momento en que me propuso de vernos, fue en un posible viaje que ella quería realizar por otros motivos, posibilidad que descartamos cuando ella vió la expresión en mi cara y me preguntó "...estás bien? ...te parece muy 'de trampa' que hagamos eso?".


Hice conexiones. Recordé charlas y los pensamientos que eso me traía en su momento y que rápidamente me apresuraba a descartar por no querer ver las cosas. Palabras exactas, frases textuales. Haber creído que era víctima de una infidelidad muy duradera, y luego empezar a ver las posibles causas de las mismas. Que ella le había sido infiel también, a principios de su relación. Que ella no actuaba, sólo se dejaba hacer. Algo puntual que no se me iba de la cabeza, era una relato de cuando perdió el equipo preferido de fútbol de él, no se acercó a ella durante una semana, y mi pregunta al respecto de "¿y vos no lo buscabas a él?". De las veces que ella intentó dejarlo, y de las veces en que volvía con él "porque sentía que él la quería". Del "vos haceme lo que vos quieras" que me dijo una vez. Eran las palabras que elegía usar las que me incomodaban, algo que no podía entender si era que se estaba entregando a mí, o si era que se estaba entregando porque esa era su forma de "querer". Era ver que ella no tenía iniciativa, no reaccionaba, sólo se dejaba hacer por quien la hiciera sentir deseada.

Toda esa discusión determinante, y mi accionar al respecto, hizo que me pusiera en duda conmigo mismo. Haberle aconsejado que le diera una oportunidad a otra persona que también estaba interesado en ella y recibir rotundas negativas al respecto. Haber creído que ella me estaba esperando a mí, y haberla esperado a ella durante el tiempo en que se tomó vacaciones junto a esa persona, sin haberla conocido en persona siquiera. Haberla llamado en el día de la mujer mientras estaba en su viaje. Haberle dicho "te extraño" al teléfono, cuando volvió de su viaje, y recibir un silencio helado como respuesta. Ver entonces como ella mostraba sin reparos, que me había mentido cuando me había dicho "no me interesa él", días antes de esas vacaciones. Que ya me había estado mintiendo con respecto a eso (y tantas otras cosas).

Claro, "la historia se repitió", entendí. Él la había hecho sentir deseada de nuevo, y fue todo lo que bastó.

Me reveló que al momento de encontrarnos por primera vez, que ella dudaba de que yo fuera un psicópata. Yo la justificaba con que el mundo está lo suficientemente oscuro hoy en día como para que ella haya podido dudar eso de mí, aunque por dentro me inundaban los sentimientos. ¿Es tanto el delirio de inseguridad que a pesar de haber visto a mis amistades, la forma en que me trataba con la gente, había dudado igual? ¿Cuántas temporadas de CSI se comió para creer que un tipo que estaba genuinamente (y erróneamente, como el tiempo me dijo después) enamorado de lo que ella me hacía ver, podía ser secretamente un criminal? ¿Cuántas veces me había inquirido a mí de no juzgarla a ella por lo que yo sabía de su oscuro y deshonesto actuar en su pasado, cuando ella había hecho lo mismo conmigo en menos de cinco horas de habernos conocido en persona?

Pasaron meses de eso, mi vida siguió, y por casualidad "encontré" a otra persona que me hizo ver todas las cosas que estaban mal de aquella otra historia, con hechos, no con palabras vacías. Pero me quedó la espina, y tenía que sacármela. Así que seguí observando, sin tener comunicación alguna. La observé seguir con su vida, repetir los errores que tuvo conmigo con esa otra persona con quien yo esperaba se comportara distinto. La ví viajar, y muy a pesar de la mujer con quien estoy ahora, sentí celos. Celos en el sentido de ver que ella sí había viajado a verlo a él, pero que no lo había querido hacer conmigo. Discutir con ella por teléfono y que ella se haya excusado en que sólo lo hacía porque ya había viajado con él, que la gente cercana a ella sabía que él había viajado junto a ella, y no podía ocultarlo. ¿Era todo un juego de apariencias? ¿Finalmente le había importado alguien lo suficiente como para MOVERSE? ¿O era sólo porque no podía esconderlo como hizo conmigo?

La mentira fue tanta que incluso lo que podría haberse llegado a suponer como un buen accionar, genera dudas, como la vez en que me agarró un terrible calambre estando en sus pagos, y ella se fue a buscar remedios y me cuidó. Hoy día no puedo dilucidar si fue porque realmente le importaba, o si era para no llevarme al hospital y que no quedaran registros de mi existencia en su vida; Después de todo, solía evitar el contacto físico siempre que caminábamos por la calle y había gente. Incluso me despedía con un beso rápido y a escondidas siempre que yo me tenía que ir para volver a mis pagos.

Hundido en un odio profundo, hice lo que alguien ya le había hecho a ella en su pasado (que me pareció de lo más infantil cuando lo escuché, pero sin embargo una vendetta acorde a las circunstancias). Llamé a su madre para decirle la verdad sobre su hija. Al igual que pasó casi quince años atrás, ella no me creyó. Me pidió credenciales y pruebas que no tuve reparo alguno en darle. Y luego de maldecirme (con motivo) y negar ciegamente todo lo que le revelé que sabía, la indagué "¿usted prefiere que le mientan en la cara?" a lo que me respondió "Sí, prefiero la mentira, no vuelva a llamar. Adiós.".

Disfruté el momento, la venganza. Y sin embargo, me fui más enojado aún de lo que ya estaba. Sabía que estaba muy mal lo que había hecho, pero sabía que también estaba mal lo que había hecho ella, y no podía dejarlo pasar sin consecuencia alguna. Yo era una calentura para ella al final, y lo más triste es que en medio de una discusión ella me lo dijo: "Nosotros no somos más que dos personas encerradas en una pieza por 24 horas". Entre eso y un buen par de otras actitudes que no hacen otra cosa que disminuir al otro, CASI me voy de putas. Era la cuarta vez en mi vida en la que había hecho eso, y jamás la había pasado bien antes (sólo concreté la tercera). Pero en el momento no me importaba, sólo quería sacármela de la cabeza, forzarme a que no me importase a pesar de que fuera totalmente en contra a mis principios y a todo lo que ya me había demostrado que no me servía. En éste caso, llegué a entrar al edificio, y en el tiempo que tuve que esperar a que llegara mi turno, entendí que a pesar de que para ella signficaba eso de las 24 horas y me lo demostraba más a menudo de lo que me gustaría admitir, para mí no significaba lo mismo. Y me fui, dudando de que probablemente esa clase de actitudes suyas podrían haber sido las directas causantes de la infidelidad que ella había padecido.

Todavía es tal el dolor y el sentimiento de haber sido engañado que se me retuerce el estómago. Sabía que ella pasaba por algo similar en su vida personal, que la habían traicionado vilmente, pero no supuse que esa experiencia podía hacer que ella hiciera lo mismo con otra persona, en todo caso quise creer que le serviría para no actuar del mismo modo.

La escuchaba cuando nombraba las justificaciones para lo que su ex hizo con ella, ninguna me cerraba. Para mí el tipo era una basura, y si algo no funciona, se corta de raíz, no se miente ni manipula al otro, eso siempre me resultó una posición muy cómoda. Siempre creí que si alguien llegaba a serle infiel a alguien, era porque las cosas no funcionaban desde antes y porque la persona cometiendo la infidelidad no tenía el coraje para bancarse lo que viniera después. Luego me contó de una vez en que ella fue infiel a ooooootra persona más, que sabía que la quería en serio, pero quiso saber qué era "probar otra cosa", y esas palabras chocaron contra todo mi ser. ¿Se podía ser tan egoísta? "La carne es débil" reza el dicho, pero sólo para el débil.

Observaba cómo iban cambiando las justificaciones, desde el "es un enfermo mental" hasta el "se equivocó, puede pasar". Determiné que era debido al hecho de que ella no podía medirse con la misma vara. ¿Qué clase de paz podría tener alguien si critica a otra persona por exactamente el mismo motivo por el que son criticados?

Lo curioso es que llegué a ese razonamiento mientras yo me hacía tratar por psicólogos y psiquiatras, cuestionándome a mí mismo todo criterio de mi persona, sea en el plano moral, social, afectivo. Era yo quien estaba mal de la cabeza por pensar horriblemente de mí mismo con respecto a mis errores y ella quien estaba bien parada por no ser tan dura consigo misma.

Seguí observando y comprobando cómo es que buscaba que la deseen. Y tengo que reconocer que a simple vista ella no es desagradable a los ojos, sino todo lo contrario. Pero su forma de ser la va a llevar a lastimar y a usar a muchas otras personas, exceptuando a quien realmente no se importe por ella, a quien juegue bajo sus mismos términos con la gente. Es tragicómico haberla visto buscando a otros. Si no se movió por quien vivía a 600 Kms (yo), ni por quien vivía a menos de 200, ¿Cómo va a actuar con las dos personas con quien estaba histeriqueando la última vez, que viven en otro continente?

Ya no es mi problema. Al fin y al cabo yo ahora sí tengo a alguien a mi lado que responde del mismo modo que yo, que sí se preocupa y se mueve por hacer que las cosas sucedan, en vez de dejar que pasen por arte de magia. Alguien que sufrió mucho gracias a alguien similar, y que realmente se merece que la quieran, siendo yo quien me encargue de eso.

Pero ojo. Yo no soy ni me hago la víctima. Siempre reconocí que puedo ser un auténtico HDP si es que me demuestran con acciones y/o palabras que valgo nada para alguien. ¿Sistema de defensa? Seguro (aunque no esté orgulloso de eso ni mucho menos). ¿Víctima? Jamás. Creo que uno da, espera recibir lo mismo a cambio, y si es ese el caso, da más.

Así afortunadamente es que son las cosas al día de hoy. Hay que tener HUEVOS para enfrentar las cosas con la verdad, y "C" tiene más ovarios que los huevos que puedan tener muchos tipos que conozco. Tal vez las cosas lleguen lejos o tal vez no, pero saber que del otro lado tengo a alguien que se esfuerza tanto yo a pesar de los golpes de cada uno, alguien que apuesta al otro, sin duda alguna (y hago incapié en esas palabras: SIN DUDA ALGUNA) hace que todo valga la pena. Y si en un futuro incierto se termina por motivos mucho mayores a nosotros, algo puedo admitir desde éste mismo momento: A pesar de las malas que nos tocaron, sigue siendo lo mejor, gracias a ella y su forma de ser.

domingo, 4 de agosto de 2013

Espejo.



Si hay algo que me dejó el año éste que pasó para mí, es aprender sobre la gente y aprender más sobre mí mismo. Ser conciente de qué es lo que estoy dispuesto a hacer, qué es lo que no estoy dispuesto a tolerar. Qué lugar quiero ocupar, y en qué lugar no me quiero parar. Más que nunca en mi vida ciertos conceptos que tuve de chico se mostraron, se rebelaron ante hechos, actitudes que iban en contra a mi persona. Y fue al conocer a alguien con una mentalidad similar que comprobé que existe, que sí sirve, que el resultado es mejor del que creía que podía pasar, si pasaba.

Sin filtros ni omisiones. Sin sacar provecho. Sin callarse nada, ni lo bueno ni lo malo. Sin sacarle peso a los hechos. Un "sistema" moral que muy poca gente que conozco está dispuesta a manejar. Hay mucha gente del otro tipo que uno indefectiblemente tiene que cruzar por su vida, pero sin ellos la idea no cierra. Hace un tiempo se me crucó la idea de "abrazar mi propia oscuridad". Y era cierto. Ver las oscuridades propias y ajenas hace que uno aprecie más las luces. Ahondar en ésta oscuridad no habrá sido un camino fácil, porque me hace recordar cosas que francamente no quiero recordar, personas que pasaron por mi vida, lecciones.

Afortunadamente tengo cierta capacidad para el pensamiento analítico, de la cual se me ha renegado poner en práctica con tanta insistencia, pero hoy día caigo en la cuenta de que sin ella no podría haber llegado a la paz que tengo hoy en día. Haberme negado a pensar al respecto hubiese sido negar mi propia existencia, mis genes, mi forma de ser. No hubiese tenido en cuenta ciertos detalles a mi alrededor. Haberme percatado de que soportar la hipocresía me hacía igual de hipócrita. Al final era cierto, "cuando el río suena, agua lleva".

Si es que soy un estudiante más de ésto que llamamos "vida", en mi "historia" sólo tengo tres personas que dejaron una mancha significativa en el guardapolvo. Dos de ellas, con el pasar de los años, entendieron, al igual que yo. Supe que entendieron, y ellos supieron que yo tambièn, luego de que nuestros caminos se hayan cruzado de nuevo.
La gente con la que trato, principalmente en persona, la gente a la que quiero, se maneja con valores similares a los míos. Simplemente resulta más práctico ser frontal. Lo que he reconocido que a mucha gente le cuesta es hablar de lo malo. Probablemente sea su escala de valores la que influye esa clase de actitudes. Gente para la cual algunos hechos o actitudes por ahí no significa nada, no suele tener presente que para otro tal vez sí tenga un peso real. Esa gente puede no entender nunca ésto, siguiendo el mismo patrón que va tan en contramano, para mí ciertamente indica que estaba tratando con la gente equivocada.

También aprendí que tratar con ésta clase de gente genera que yo me rebaje a su nivel, si es que no corto el trato a tiempo, y sé a qué me lleva. Sé que no me gusta después, y sé que en el momento lo disfruto como pocos. La línea entre "enseñar" y "ajusticiar" se pone borrosa, más cuando hay sentimientos traicionados de por medio. Definitivamente no es algo que me guste de mi persona, pero tengo que reconocer que, principalmente en el ocaso de mis 27 años, logró alejarme de situaciones que, entendiéndolas con mi percepción de las cosas, hoy sé cómo reconocerlas y evitarlas. Si hubo algo que me golpeó no hace mucho tiempo atrás, es que disminuyan constante y muy sutilmente, y yo no ser capaz de reconocerlo hasta que fue muy tarde, actuando del mismo modo en que se me trataba.

Si antes lo tenía bastante arraigado pero no lo suficiente como para que alguien que creía importante me hiciera dudar de ello, ahora me quedó marcado a fuego que en la mentira no hay honradez.

Qué pasó en éste año para lograr ese cambio que tanto gritaba desde mis entrañas? En parte, más gente. Viejas oscuridades. Nuevas luces. Alguien que rompió algo, y otro alguien quien recompuso lo roto mejor de lo que estaba, si es que es posible. Y luego una bueeeena dosis de pensar propia. Porque cuando digo que se "rompió algo", no estoy hablando del corazón, sino de la imagen que uno se hace de su persona. Tuve que dejar de ser yo mismo para poder aprender a ser más yo mismo que nunca... Siguiendo una metáfora muy "mía", finalmente fue un león quien vió su reflejo frente al espejo.

Y tengo que reconocerlo. GARPA.

Pasada en limpio ésta reflexión, que sigan los festejos! :D

jueves, 2 de mayo de 2013

"Efusivo"

Ese momento en que cambió mi percepción hacia ella, cuando susurró a mi oído "Son hermosos tus abrazos".

Que desde aquel entonces todo fuera tan simple como un "te quiero ver", un "yo también", y que las cosas se den de la mejor manera posible. Sin pensar. Sin dudas. Sin cargarle de pesos al otro, sino alivianándolos.

Esa historia que empezó desde el mismo lugar para los dos, y que ya hace un tiempo que es la más linda. La cual sin importar a qué pueda llegar, nos hizo creer en todo de nuevo.

La clase de historia que hace que uno se diga a sí mismo "nah, ésto no existe, no puede ser", y resulta que SÍ ES =)

Ésto, que no se podría definir mejor si no fuese en palabras de ella: "efusivo".

miércoles, 20 de marzo de 2013

Introspección

Aprendí a no dejar que me responsabilicen por decisiones ajenas. Hace un buen par de años me explicaron que suelen haber dos clases de personas: el que hace y el que permite. El que quiere y el que se deja querer. Pueden cambiar los roles, pero mayormente suele haber un patrón. El problema yace en cuando no se disfruta de algo que se hace de manera conjunta, y pretende culpar al otro por ello, como si uno no tuviese poder de decisión. Lo noto seguido, hasta en mí mismo. Pero sigue estando mal.

A veces quiero creer que no hay gente buena o mala, sino diferente. Uno se relaciona con ellos, y esas diferencias crecen conforme uno conoce más al otro. Es inevitable no hacerse imágenes de la gente, las cuales se van distorsionando con las diferencias, pero uno se aferra a esa imagen que vió al principio, a pesar de ese malestar que se siente en el estómago. Si no se logra cortar con eso, sea por motus propio o no, se convierte en una enfermedad. Un cáncer. Uno sabe que está mal, siente un ruido constante, pero no quiere creerlo. Liberarse de eso es quitarse un peso de encima.

Pero al final es todo una cuestión de balance. Porque todo el mundo sufre por algún motivo u otro. Muchos suelen estar en la cabeza de uno, de hecho. Lo importante es ver la balanza como es, sin las vendas que uno se pone. Ver la realidad. Porque puede pesar más lo bueno, y estar bien a pesar de sentir dolor a veces. O puede pesar más lo malo, y vivir en agonía a pesar de sentir alegría a veces. Ese balance es distinto para cada uno, y a veces está bueno porerse a uno mismo por delante.

lunes, 14 de junio de 2010

Diálogo

"People just have an affair, or even entire relationships. They breakup and they forget.
They move on like they would have changed brand of cereals. I feel I was never able to forget anyone I've been whit because each person had their own specific qualities.
You can never replace anyone. That’s why I’m very careful with getting involved.
I see in them little details, so specific to each of them, that move me and that I miss and will always miss.
You can never replace anyone, because everyone is made of such beautiful, specific details."
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"La gente tiene una aventura, o incluso relaciones enteras. Terminan y se olvidan.
Continúan sus vidas como si hubiesen cambiado de marca de cereales. Yo siento que nunca fui capaz de olvidar a nadie con quien me he involucrado, porque cada persona tuvo sus propias cualidades específicas.
Nunca podés reemplazar a nadie. Es por eso que tengo mucho cuidado con involucrarme.
Veo en ellas pequeños detalles, tan específicos en cada una, que me conmueven y que extraño y siempre voy a extrañar.
No se puede reemplazar a nadie porque cada uno está hecho de esos hermosos, específicos detalles."
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PD: Demasiado chocolate por hoy =/

before-sunset_6

jueves, 10 de junio de 2010

La poesía de un payaso

De un ataque al corazón
esta tarde se murió un payaso.
Lo mas divertido del caso
que mientras su cuerpo estaba inerte,
la gente aplaudía y aplaudía,
al mismo tiempo pedía
qué él repitiera su muerte.


Es al payaso en esta vida
a quién Dios lo destinó a sufrir,
pues tiene que hacerte reír
aunque tenga su alma herida.

Con mi sonrisa fingida tengo
penas que ocultar,
más si yo, el payaso, pudiera hablar
y contar mis amarguras
hasta las almas más duras podrían conmigo llorar.

Al ver mi cara pintada
todos ríen con placer
sin llegar a comprender
que mi vida es desgraciada
si lanzo una carcajada
todos creen que es de alegría
más no comprenden que la suerte impida
que más riendo estoy,
es un paso más que doy
en pos de mi tumba fría.

No pidáis que me ría
que de mi propia risa me espanto,
he reído tantas carcajadas de dolor
en este mundo traidor.

Me han enseñado a reír con llanto
y llorar con carcajadas.
Mañana cuando el payaso muera
todos lo echarán al olvido
más de mi que te has reído
nunca mas te acordarás
como música pasajera
que viene y se va.

Por eso público querido
usted que me ha brindado su aplauso
que me llena de gozo,
el último aplauso te pido y quedarme satisfecho
poniéndolo en tu carne y
llevándolo en nuestro pecho
como dos payasos bien agradecidos.